Meses largos,meses de volar fuera de la zona de confort. En los cuales tu madre tocaba la puerta sino sonaba el despertador para ir al laburo, Meses en los que las cosas cotidianas que solías hacer quedan atrás.
Quise emigrar fuera de mi casa, fuera de mi patria, autoexiliarme por un momento para aprender y adecuarme a una cultura nueva, a idiomas nuevos y obviamente a una vida diferente. Creo que fue un arduo camino asimilarlo,procesarlo y cultivarlo mucho más allá de lo monetario y dejar lo material atrás. Te desprendes de tu rutina ,de tu madre, de las cervezas de media tarde con tu padre y la discusión de sobremesa por un hecho escandaloso de X fulanito.
Te pones a mirar el techo encima de tu cabeza y pasa por tu cabeza todo lo que ha transcurrido a lo largo (o a veces corto) de tu existencia hasta el día de hoy, saber si estarás haciendo lo correcto o si el camino que has tomado es lo que has querido realmente en tu vida. Recuerdas el sueño que tenias de niño, vivir a tope la vida sin importar el qué diran, lo que es politicamente correcto sino que el dejarse llevar como si fuese una rafaga de viento furiosa y sedienta de recorrerlo todo. Porque ¿Que es el ser humano sino una ráfaga de viento en el tiempo? Nuestra vida vuela y lo único que nos queda y nos llevamos con nosotros son nuestras vivencias nuestras experiencias, nuestros dolores,nuestros goces, lo que nos mueve un martes a las 15.00 hrs.
Sin duda alguna creo que el atreverse e ir contra la adversidad es lo que hace que la vida sea diferente para cada persona.
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